Características Château Lafite Rothschild Carruades de Lafite
A lo largo de la historia muchos descubridores y conquistadores han caído embaucados por el mito de la fuente de la juventud. Según la leyenda, en el Nuevo Mundo descubierto por Colón, existía un manantial cuyas aguas devolvían la juventud a quien se la bebiese o se bañara en sus aguas. El que más empeño puso en encontrarla, – o al menos el más conocido-, fue Ponce de León, quien finalmente en su gesta por encontrarla descubrió lo único que encontró es lo que hoy se cooce como Florida. El descubrimiento no estuvo nada mal, pero no era lo que él esperaba. No obstante … ; ¿y si Ponce de León no buscó en el sitio correcto? ¿Y si la fuente de la juventud se encuentra dentro de una copa de vino?
En 1755, el Maréchal de Richelieu cayó enfermo. Este noble francés, último sobrino nieto del cardenal Richelieu (el de Los tres mosqueteros de Alejandro Dumas), era el ahijado de Luis XIV. Su cercanía con la realeza le sirvió para tener una gran amistad con Luis XV (el hijo de su padrino) y para ser nombrado gobernador de Guyenne (antiguo nombre con el que se conocía al actual Burdeos). Allí, al suroeste de Francia, cayó enfermo y siguió el remedio dado por el doctor: beber vinos de Château Lafite, «el mejor y más agradable de todos los tónicos». A su regreso a París, Luis XV aseguró que Maréchal de Richelieu parecía “veinticinco años más joven que cuando se fue a Guyenne», a lo que Richelieu respondió: “Su Majestad, ¿no sabe que he descubierto la Fuente de la Juventud? Encontré que el vino de Château Lafite es un cordial delicioso y generoso, comparable a la ambrosía de los dioses del Olimpo «. Con este comentario, Château Lafite no pudo tener mejor presentación en la corte. Desde ese momento su nombre retumbó entres los muros de Versalles, hasta el punto de ser reconocido como “el vino del rey”.
Entre sus elaboraciones se encuentra Château Lafite Rothschild Carruades de Lafite, el segundo vino elaborado por este château localizado en la A.O.C. Pauillac, en Burdeos, al suroeste de Francia, en el estuario de la Gironda. Este tinto toma su nombre de unas parcelas situadas en la meseta de Carruades, adquiridas en 1845 junto a las viñas -en la cima del castillo-, donde crecen la merlot, cabernet sauvignon y cabernet franc. En este enclave – que es tan sólo una de las tres partes en las que se divide las 112 hectáreas de viñedo-, las cepas (con una media de edad de 39 años), crecen sobre suelo de grava fina y profunda, mezcladas con arenas eólica sobre un subsuelo de caliza terciaria que se encuentra bien drenado y expuesto al sol. Allí, entre el océano Atlántico y la Gironda, el clima es cálido y húmedo, con muchas horas de luz, sol y circulación de aire, donde se crea un microclima muy positivo. En cuanto al cultivo, Château Lafite Rothschild Carruades de Lafite se trabaja de forma totalmente artesanal y manual: estricto control de los rendimientos, cosechas manuales, casi no se utilizan muchos fertilizantes químicos…
En bodega, el viaje de Château Lafite Rothschild Carruades de Lafite comienza con las uvas separadas por variedades. Cada cuvée o partida será encubada por separado en barricas de madera o depósitos de acero inoxidable, donde fermentará. Una vez que el mosto se convierte en vino, los orujos (que aún contiene los hollejos y pieles), son prensados, obteniendo el vino totalmente limpio. De ahí se trasiega de nuevo a otra barrica de Domaines, donde realizará la maloláctica. Tras esto, Château Lafite Rothschild Carruades de Lafite se ensambla y esperará 18 meses de crianza en una barrica de roble francés de 225 litros. Una vez pasado este tiempo, se clarifica con clara de huevo y se embotella.





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