Características Gil Pejenaute Tabuca
En más de una ocasión el viticultor aragonés Javier Gil Pejenaute ha confesado que sus vinos tienen «una vocación más exportadora», triunfando en otros mercados extranjeros como Estados Unidos, Luxemburgo, Suiza e incluso Asia.
Estas maravillas de vinos, entre los que se encuentra Pejenaute Tabuca, llevan el sello de la D.O. Campo de Borja y representan un sueño. Después de 25 años trabajando en La Rioja, Javier Gil Pejenaute regresa a Tabuenca, el pueblo ubicado en la zona alta de esta denominación (en el este de Aragón), el lugar donde ha decidido hacer realidad su sueño. En esta tierra, dominio indiscutible de la garnacha, Javier Gil Pejenaute ha devuelto la vida a los antiguos viñedos, dispuesto a darle una nueva vida a estas pequeñas parcelas de más de 35 años plantadas entre los 700 y 750 metros de altitud. Estas cepas son la seña de identidad de esta denominación, donde abundan las producciones bajas, pero de extraordinaria calidad. Este carácter tan valioso se debe cuidar por encima de todo, apostando por un cultivo ecológico, totalmente responsable con el medio ambiente, donde abunden los trabajos manuales y libres de químicos. En el caso de Javier Gil Pejenaute esto se traduce también a producciones muy limitadas, cuya elaboración tenga el menor impacto posible.
En sus cuatro hectáreas se vendimian los racimos que pondrán el alma de Gil Pejenaute Tabuca. Este vino, que en principio fue lanzado al mercado como Tabuenca, fermenta en barricas de roble a partir de levaduras autóctonas. Sin filtrar, ni clarificar, Gil Pejenaute Tabuca se embotella tras una crianza de un año, consiguiendo un vino fino y elegante, nacido de los suelos arcillo-ferrosos y arenosos de esta zona.





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